Será este próximo martes por la mañana. Tomando el guante de la apertura al diálogo con la Plataforma Ciudadana SALVAR EL PALMAR de la que hizo gala el nuevo Alcalde de Vejer, José Ortiz (PP), hace unas semanas a los medios de comunicación, miembros de esta plataforma solicitaron hace unas semanas una reunión con en nuevo edil del Ayuntamiento. El día que se fijó para el encuentro: este mismo martes 10 de enero de 2012.
Se tratará de una primera reunión informativa donde los representantes de SALVAR EL PALMAR pedirán directamente al nuevo Alcalde hasta que punto el nuevo consistorio apoya los planes del antiguo alcalde socialista Antonio Verdú, quien recalificó amplias zonas vírgenes de El Palmar para entregárselas a grandes bancos y promotoras, con claros planes de construir grandes macroproyectos hoteleros, urbanizaciones de lujo y campos de golf.
SALVAR EL PALMAR acude a dicha reunión con sus planteamientos e ideas claras. Y con el aval y la firma de cientos de miles de ciudadanos que respaldan nuestra oposición rotunda al caduco y dañino modelo basado en el ladrillo y en la urbanización especulativa y salvaje. Ese modelo que ya ha demostrado con creces su fracaso, deteriorando y malogrando la riqueza natural de nuestra costas y condenando al paro y al declive a numerosas economías locales.
El punto de partida podrá ser el mismo. Esto es, todos reconocemos que El Palmar y el resto de la Costa de Trafalgar constituyen un tesoro natural y único que le distingue del resto de las costas españolas. Pero ante esta realidad, desde SALVAR EL PALMAR se consideraría un error garrafal, irreversible e imperdonable que se aplicara a la zona ese viejo y fracasado modelo de desarrollo turístico, que además haría saltar por los aires lo esencia misma que distingue y diferencia a Trafalgar. Deslumbrados por los huevos de oro, nuestros políticos quieren dar a la gallina un alimento que la envenena mortalmente.
¿Cómo pueden ser tan torpes? El futuro de la costa de Trafalgar no reside en imitar a Cancún, ni a Marbella, ni a Punta Cana. Ni siquiera, como pretendía el anterior alcalde, edulcorando y camuflando el caducado y sobreexplotado modelo de siempre, con macroproyectos “bajitos” y “con mucho jardín”. Cometerían una equivocación “de libro” si siguen por ese camino. Trafalgar y El Palmar son únicos, y el tratamiento que precisa, por tanto, también ha de ser único. Un tratamiento que sólo puede pasar por unos estrictos criterios de sostenibilidad y conservación de la zona, protegiendo activamente el paisaje y educando y apoyando la economía local y el espíritu emprendedor de los habitantes de la zona.
Pero no. Nuestros políticos con responsabilidad en Trafalgar siguen con una visión estrecha y cortoplacista. ¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar esa miopía política? ¿Hasta cuándo vamos a tener que sufrir una falta de imaginación tal, que sólo les hacer ver la recalificación de terrenos, el servilismo a los intereses financieros y las plusvalías como la única forma de llenar sus arcas?
TRAFALGAR, PAISAJE PROTEGIDO.
El consejero de WWF-México Exequiel Ezcurra explicó en una rueda de prensa que el proyecto urbano-costero representa una seria amenaza para la sustentabilidad económica, social y ambiental del Golfo de California, donde se localiza.
Ezcurra hizo hincapié en que su consecución acarrearía impactos negativos previsibles en el área natural protegida Cabo Pulmo, ubicada a 17 kilómetros del complejo en construcción, "descrita por la comunidad científica como la reserva marina más saludable del mundo".
"Proyecto aprobado en contra de la opinión pública"
"Es un proyecto mal autorizado, mal consultado, aprobado en contra de la opinión pública y de la opinión interna de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como de toda la evidencia científica que aconsejaba no autorizarla", recalcó.
Aceptar sin decir nada la destrucción de un ecosistema tan valioso e importante para las comunidades locales, agregó, "sería un crimen para las generaciones futuras".
La viabilidad del proyecto también la puso en duda el director general de WWF-México, Omar Vidal, quien sostuvo que éste tendría una infraestructura por lo menos dos veces superior a la del municipio con más desarrollo turístico del estado, Los Cabos, que es de 11.026 habitaciones, de las cuales prácticamente la mitad permanece desocupada a lo largo del año.
Indicó también que Cabo Pulmo es un ejemplo de los beneficios ecológicos que brindan los ecosistemas saludables, "un modelo de desarrollo ambiental, social y económicamente exitoso reconocido internacionalmente".
Argumentos similares han sido esgrimidos desde mediados del año pasado por diversas ONG como Greenpeace y Wildcoast/Costa Salvaje, que abogan por la cancelación de los permisos otorgados a Hansa Urbana para levantar en la zona un complejo valorado en 2.000 millones de dólares.
La Compañía asegura que sus edificaciones "no afectarán a Cabo Pulmo"
La compañía a cargo de esta construcción, sin embargo, aseguró la semana pasada que sus edificaciones "no afectarán a Cabo Pulmo", y se dijo blanco de una campaña de "desinformación".
El director de Cabo Cortés, Jesús Guilabert, declaró que las construcciones ocuparán parte de un terreno de 3.800 hectáreas, de las cuales 2.500 hectáreas serán de reserva ecológica y 1.300 estarán destinadas para el desarrollo, además de señalar que serán erigidas en cinco fases que tardarán alrededor de 30 ó 40 años.
Cabo Cortés "no va a aparecer de un día para otro", y "crecerá de manera ordenada", afirmó.
Esta área natural acoge el único arrecife coralino del Golfo de California, uno de los más antiguos del Pacífico americano, que fue designado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura en 2005. EFE
